Espero que el equipo no se moleste, pero el Explosión Visual FC vive en una eterna segunda división en la liga del amor. Esta nota no nació en una junta ni en una idea brillante. Nació una noche cualquiera, escuchando rolitas tristes, canciones de fútbol y corazón roto con una chela tibia y un mensaje absurdo que apareció de la nada:“¿Por qué es tan caro ir al Mundial?”
Y justo ahí entendí que el fútbol y el corazón roto se parecen más de lo que deberían. Porque no importa cuánto ruido haya allá afuera, ni cuántos partidos intentes ver para distraerte: hay cosas que simplemente no se van.
Al principio pensé que era eso: la validación rara de ponerte una canción triste mientras tomas una chela. Como si doliera más bonito. Como si así tuviera más sentido. Pero luego aparecieron tres canciones que no sólo hablaban de fútbol. Hablaban de perder. De no ser elegido. De querer que alguien te vea y no lograrlo. De canciones de fútbol y corazón roto
Seguimos Perdiendo (Guiño Guiño)
Y ahí entendí que no era la chela, ni la música. Era el marcador. Una vez alguien dijo en una peda: “En el Mundial todos saben de fútbol”. Con el corazón roto pasa igual: todos fingimos que sabemos superarlo.
Tremendo spoiler: no.
Y ahí empieza el verdadero partido. Es una analogía de borracho en la madrugada, sí, pero en ese momento tenía sentido. O solo eran canciones de fútbol y corazón roto
Fuerzas Básicas
“Niñazo” – El Desierto Detrás De La Ventana
La primera canción es “Niñazo”, de El Desierto Detrás De La Ventana, y aunque de entrada parece una canción simple, absurda al estilo punk, en realidad es bien triste como el Explosion Visual FC.No habla realmente de ganar la Copa del Mundo. Habla de querer pertenecer. De querer ser visto. De sentir que todos van más adelante, que todos son mejores, que todos saben algo que tú no. Y entonces aparece esa fantasía enorme, medio absurda y medio preciosa: ganar algo gigante para que esa persona por fin voltee y diga: “sí, tú vales algo”.
El fútbol aquí es una excusa. Una analogía para decir: mírame, puedo hacer esto por ti. Puedo intentarlo. Puedo levantarme. Puedo correr detrás de una pelota, de una copa, de una vida entera, si eso hace que me veas.
“Amor en épocas del mundial” – Suerte Campeón
“Amor en épocas del mundial” – Suerte Campeón
Después llega “Amor en épocas del mundial”, de Suerte Campeón, y aquí dejamos la fantasía atras. llegamos a algo peor “La realidad”: intentar distraerte y fallar. Porque el Mundial debería funcionar como ruido suficiente. Partidos todos los días, gente gritando, y también manifestándose no lo olvidemos nunca. planes, apuestas, playeras, emoción, según cada quien. Todo debería ayudarte a pensar en otra cosa.
Pero no.
Esta canción habla de eso: de querer que algo enorme te saque de una persona y descubrir que no alcanza. Que ni el balón, ni la fiesta, ni la ciudad, ni los días pasando sirven cuando todavía extrañas los besos, los mensajes, el cuerpo, los momentos y todo eso que antes parecía cotidiano y ahora pesa como estadio lleno siendo visita.
“No quiero estos recuerdos tristes, no quiero que esto sea pasado, no quiero que se quede ahí”. El Mundial no salva a nadie. Sólo confirma que hay derrotas que se juegan por dentro.
“Jugador de segunda división” – Negro
La tercera es “Jugador de segunda división”, de Negro, y esta es la que termina de cerrar la tragedia futbolera o de su amable narrador.
Aquí ya no se trata de querer que te vean ni de intentar olvidar. Aquí ya aceptaste que vas perdiendo. Que alguien ya juega en otro equipo. Ya esta en otra liga. Lo más fuerte de esta canción es que no culpa al árbitro. Y eso en el corazón y el futbol cuesta muchísimo. Pero esta canción dice algo más cruel: el vestidor ya estaba herido.
O sea, la derrota venía de antes.
La relación, el intento, el corazón, lo que fuera que estaba pasando, ya traía fracturas. Sólo que a veces uno no lo quiere ver hasta que el marcador ya está demasiado abajo. Y ahí aparece la imagen perfecta: No el héroe romántico. No el campeón invicto. No el que gana en penales al final de la película. Sólo un perdedor que está tratando de entender cómo se le fue el partido.
Tiempos Extra
Tal vez las canciones de fútbol y corazón roto se parecen justo en eso: en que todos creemos que sabemos jugar hasta que nos toca perder. Y cuando pasa, no queda más que sentarse, abrir otra caguama, poner una canción triste y admitirlo con dignidad: “Hay partidos que uno sigue jugando aunque ya sepa que va perdiendo”
